Mi navidad en Pakistán

Mi navidad en Pakistán

Hace unos días el superior de mi comunidad me pregunto: Dentro de esta situación de violencia, de bombas y muerte aquí, allá, y en todo el país ¿cómo te sientes? Sin dejar de señalar que la realidad que vivimos no es nada animadora, mi respuesta fue: “para mi escuchar el sonido de las balas o de las bombas es algo normal, ya no me asusta, estoy vacunado para la muerte”. Y confieso que aunque a veces tengo miedo, igual me desplazo libremente a cualquier lugar, de hecho tengo a los ojos, los oídos y los demás sentidos en alerta para protegerme en caso de cualquier peligro. Sólo hago el trabajo que tengo que hacer, uno no sabe que más pueda suceder…

En Agosto, y en paralelo a lo ocurrido en Bagua – Perú, en Pakistán grupos de musulmanes radicales atacaron a tres pueblos cristianos en las zonas rurales: Qasur, Gojra y Korian. Luego de escuchar tan trágicos eventos en tales pueblos, tuve la necesidad de solidarizarme con aquella gente de aquellos pueblos, así que viaje con tres jóvenes de mi parroquia: Sonia, Imran y Johnson.

De estos tres pueblos Korian ha sido el más impactado. Llegamos, la policía rebuscó en nuestras mochilas para estar seguros y dejarnos acercar al área parroquial, luego de allí nos dirigimos al lugar de los hechos, ubicado a 15 minutos del área asignada a la parroquia, subimos a una combi, yo iba adelante junto al conductor, pasamos por el lugar de los hechos, saque toda mi fuerza para desviar mis sentimientos y emociones, pero no pude, mi ser se apagó y mis lágrimas otra vez bañaron mi rostro, es inexplicable como un ser humano puede adueñarse de otro y acabar con su vida.

¿Cómo yo, un ser herido y extraño en estas tierras puede dar signos de esperanza? No pude, ni puedo entender como el ser humano pueda reaccionar tan animal e instintivamente, siendo el más destructivo de la creación… Todo aquel pueblo estaba en ruinas, en escombros. Pero la gente que estaba bajo carpas, tenía una sonrisa serena y un trato tan hospitalario como si nada les hubiese ocurrido. Nos agradecieron efusivamente la visita y compañía que se prolongo por apenas unas dos horas.

Se preguntarán ¿en Pakistan todo es guerra, muerte, todo es Islam radical? La respuesta contundentemente es NO. Pakistán también es un lugar para dar testimonio de Nuestro Señor Jesús vivo y presente. La primera pregunta que se le hace a cualquier extranjero en Pakistán es: ¿eres musulmán? Ya he aprendido a decir “Yo soy Cristiano” y lo digo si miedo. Y aunque somos un grupo minúsculo de cristianos, con ellos comparto, desafío y celebro mi fe. En Pakistán-Lahore como en muchas partes del mundo, los momentos más importantes para expresar nuestra fe es en Navidad y en Semana Santa-Pascua.

Entre 16 y el 26 de Diciembre, he asistido a diferentes programas navideños, en escuelas, colegios, comunidades cristianas y capillas de mi parroquia San Columbano. De todos estos programas, para mi el mejor ha sido el programa de Sadhoke (una comunidad rural) celebrado el 18 de Diciembre.

Esta celebración se realizó con escasos recursos en todos los sentidos. La navidad fue vivamente escenificada. El drama empezó,  la música… de repente aparecieron cuatro profetas; primero Sofonías, luego Miqueas, Jeremías y no podría faltar Isaías que anunciaban la llegada, la presencia de un Mesías. Después de esto Juan Bautista anunciaba a alguien más grande que él, luego la parte más conocida por todos, el anuncio del ángel a María y a José, luego el nacimiento del Niño, a continuación los pastores, luego los Reyes Magos. Esto aparentemente para todos es algo ya sabido y repetitivo.

Aquel día mientras el sol descendía, puede contemplar en aquel drama tan simple -hecho por alumnos de una escuelita- la presencia viva de Nuestro Señor. Me senté y mientras los alumnos iban de una escena a otra yo silenciosamente seguía el hilo de su escenificación. Es difícil explicarlo, pero viví momentos de tanta emoción que hasta mis ojos lloraban al contemplar e interiorizar como Dios podría encarnarse en nuestra humanidad, este hecho se hacia tan palpable en esta escenificación navideña de los niños de la escuela.

Esta escenificación para mi tuvo un contenido vivo, actual, histórico, salvífico, místico, teológico, espiritual e inculturado con todos los elementos y colores de los disfraces del país. Durante este drama he orado dando gracias a Dios por la vida y por el privilegio de estar en Pakistán, siento que he sido visitado por Dios personalmente, he celebrado no solamente los triunfos de mi vida, también mis frustraciones, heridas, fragilidades, derrotas, depresiones y muertes.

24 y 25 de diciembre, dos días de protección

En mi motocicleta Honda 70, he corrido de un lugar a otro para hacer misa. Me emociona compartirles que he celebrado esta navidad con tanta fuerza, con seguridad y firmeza. Estoy seguro que la fuerza de Dios se ha encarnado en esta tierra, ha estado completamente conmigo, no he tenido miedo para nada, aunque las bombas igual han seguido explotando en diferentes partes del país, el Emmanuel realmente nos ha acompañado.

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